¿Qué hay detrás del episodio Kulfas?

Las últimas semanas vimos pasar un nuevo episodio en las internas de un gobierno que se viene descomponiendo aceleradamente. A nadie se le escapa el enfrentamiento abierto entre presidente y vicepresidenta. Ahora, Alberto bajó a Kulfas, el Ministro de Producción.

¿Quién es Kulfas? Es un tipo que tiene una producción intelectual nada despreciable. Incluso escribió algunas cosas útiles sobre economía argentina. Sobre todo un balance de las contradicciones del kirchnerismo en la economía, que son para pensar. Se podría hasta decir que era el único personaje más o menos competente. Y aparentemente, Alberto lo bajó por “honesto”: se fue en medio de una denuncia de corrupción contra el kirchnerismo.

Concretamente, Kulfas estaba señalando que acá hay otro episodio del gran problema energético argentino, que es básicamente La Cámpora. El ex ministro denunció que vamos a gastar 12 mil millones de dólares en gas y otras cosas de energía importada, sencillamente porque no está el “cañito” de Vaca Muerta. Argentina no tiene gas para completar el ciclo energético, no tiene gas para exportar y no puede aprovechar la crisis europea, solo porque hay una pelea entre facciones para ver quién se queda con el negocio. Un derroche de dinero y otra muestra de la inoperancia absoluta, propia de la burguesía planera que acumula en este país y a la cual ya nos tiene acostumbrados.

Pero lo más importante es la salida del conflicto: Alberto ante la situación, lo puso a Scioli, que viene con expectativas presidenciables. Y eso es importante. Todo el mundo piensa que Alberto “agachó” la cabeza ante Cristina. Pero en realidad, advertimos que con Scioli, el presidente puede estar preparando una candidatura generosa para el peronismo no K, que incluso puede servir como puente de conversación con los gobernadores peronistas. No es una novedad. Hace rato que Alberto quería reciclarlo.

La lógica puede ser la siguiente: él se tiene que apartar, no va a crear un “albertismo”. No le da el cuero. Su imagen es negativa. Pero puede estar creando un espacio afín, donde él se coloca como “auspiciante”. En ese aspecto, Alberto suma volumen político con la incorporación de Scioli y la salida de Kulfas. Y es lógico: no necesita otra cosa. Su prioridad no es impulsar un plan económico, con ideas sobre economía, ni mucho menos. En ese terreno, como mucho, Alberto reza para que no se le dispare la inflación. Su prioridad está en otro campo: la continuidad del gobierno hasta el final y su salida hacia 2023.

Así, en ese aspecto, Alberto suma un peón en su disputa con Cristina. El kirchnerismo es el primer afectado. Mientras Cristina probablemente estuviera pensando en Capitanich o alguien de La Cámpora, ahora se encuentra con un personaje de peso enfrente, lo cual ejerce una presión ante la que será difícil ceder. Y además de afectar a Cristina, también es una buena jugada contra Massa. Scioli va a ocupar la función que quería Massa. Como Ministro de Producción va a ser lo más cercano al Superministro de Economía que ambicionaba el de Tigre. De esa manera, si Scioli adquiere un volumen importante, el gobierno se encamina, con un candidato de corte menemista. Habrá que ver cómo se alinean las huestes peronistas detrás de Scioli.

¿Se viene entonces la experiencia “naranja”? ¿Es el comienzo del sciolismo? Y si se inicia, ¿qué perspectivas tiene? Eso es lo que vamos a ver en las próximas semanas. Lo que está claro, es a los laburantes nos espera más de lo mismo: la degradación de nuestras vidas porque quienes nos gobiernan no tienen otro horizonte al cual llevarnos. 

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