Los planes de Cristina

En un almuerzo organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), en Puerto Madero, Wado de Pedro fue elogiado por Daniel Funes de Rioja (presidente del CICyP y titular de la Unión Industrial Argentina) y por el empresario Eduardo Eurnekián. Esta fracción de la burguesía, que hasta ahora jugaba para Juntos por el Cambio, empieza a realizar gestos de acercamiento al Frente de Todos en busca de un candidato potable.

Esta burguesía tiene que elegir entre dos caminos: hacer negocios con el FdT pero entregar parte del fruto de nuestra explotación para gastos del Estado, o apoyar un programa liberal (JxC o Milei) pero someterse a las reglas del capitalismo: eficiencia o muerte. Y, para esta burguesía ineficiente, el camino liberal es una sentencia de muerte.

El que tampoco quiere morir es Alberto Fernández: hostigado, humillado y boicoteado por la vicepresidenta Cristina Fernández, Alberto soporta y aguanta, pero no renuncia. “He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado de mundo”, dijo Juan el Bautista cuando vio a Jesús. Eso es Alberto Fernández: el cordero del sacrificio. Cristina necesita que Alberto reciba los golpes sin renunciar al cargo. El cordero no debe morir antes de tiempo. Tiene que llegar vivo al día del sacrificio.

Por eso no conviene tomar afirmaciones sueltas de Cristina. Para comprender su estrategia hay que tomar el conjunto de sus afirmaciones e interpretar su coherencia. Esta coherencia nos dice: hay un tiempo para ganar las elecciones y un tiempo para gobernar. Entonces le pide a Alberto que haga volar por los aires el gasto público con un “ingreso universal”, que equivale a una fortuna insostenible por el Estado en este contexto. Cristina no está dispuesta a satisfacer esa demanda, pero la utiliza para atraer a los movimientos sociales, en particular a los que orbitan alrededor de la Iglesia (Juan Grabois, la CTEP). Así consigue, a la vez, mostrarse a la izquierda de Alberto y restarle base social de apoyo.

En esa misma coherencia Cristina se propone centralizar los planes sociales que están en manos de las organizaciones: así recuperaría una importante fuente de recursos, a la vez que podría aplicarle un ajuste (al eliminar intermediarios, se abaratan los costos).

Por lo tanto, Cristina tiene un plan A y un plan B. El plan A consiste en (1) ubicarse discursivamente a la izquierda de Alberto hasta las elecciones; (2) reapropiar toda la guita que pueda para financiar su principal apoyo territorial, la provincia de Buenos Aires; (3) darle una tregua a Alberto permitiendo que Silvina Batakis haga la tarea de Guzmán (contener el gasto público) y Alberto no renuncie.

Si Alberto renuncia, se pondrá en marcha el plan B: asume Cristina, cambian los plazos y el gobierno tendrá que hacer el mayor acuerdo posible con la burguesía, el mayor ajuste posible para equilibrar las cuentas y llegar a marzo de 2023 con la situación más o menos controlada.

Por eso el plan A necesita que haya elecciones en la provincia de Buenos Aires lo más rápido posible. Marzo o abril, como muy tarde. Y por eso Cristina le dará a Alberto dos o tres meses de tregua.

La pregunta es si la economía nos dará dos o tres meses de tregua, con una relativa calma del dólar y una relativa calma de la inflación. No parece un escenario muy alentador para los laburantes… Como ya lo explicamos, el único plan que nos puede sacar del pantano es Argentina 2050, ese que construimos con Vía Socialista.

1 comentario en “Los planes de Cristina”

  1. ES IMPORTANTE ESTAS ACLARACIONES, MAS QUE LAS DOGMATICAS, EN ESTOS MOMENTOS, PARA ENTENDER BIEN Y PODER HABLAR EN CADA MEDIO QUE UNO SE MUEVE, POR QUE NO SE VA A PASAR DE LA NOCHE A LA MAÑANA AL SOCIALISMO Y COMO EXPRESABA LENIN ,EN ESA ETAPA DE CONVIVENCIA FORZADA, ES BUENO CONOCER EL ESPEJEIMEN CAPITALISTA CON SUS VERICUETOS POLITICOS, NO PARA SEGUIRLOS , SINO PARA DENOSTARLOS POLITICAMENTE.

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