El Aromo Tercera Época – N° 10 – 18 de septiembre de 2026
Ezequiel Flores
Vía Socialista
En Argentina, el trabajo de niños, niñas y adolescente menores de 16 años se encuentra prohibido por la ley N°26.390/2008 y su “aprovechamiento” se castiga con penas de 1 a 4 años de prisión (ley N°26.847/2013). La ley permite el trabajo de adolescentes de 16 y 17 años, bajo condiciones que garanticen una serie de derechos laborales.
Aunque estas leyes posicionan a Argentina como un país “abolicionista”, es decir, que busca erradicar el trabajo infantil, no siempre fue así. El compromiso fue asumido en la década de 1990, cuando el país adhirió a la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CIDN) y le dio jerarquía constitucional en la reforma de 1994.
Uno de los primeros obstáculos con que se encontró el Estado fue la falta de estadísticas públicas sobre esta problemática[1]. En otras palabras, no se conocía exactamente la magnitud de lo que buscaba erradicar. Las cifras más confiables provenían de fuentes como la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), módulos especiales elaborados en 1994 y 1997, y el Censo Nacional Agropecuario de 1988.
No obstante, estos no eran instrumentos de medición específicos por lo que presentaban distintos déficits que tendían a subregistrar la cantidad de niños y niñas que trabajaban en el país. Por eso, podemos referirnos a ellos como estimaciones parciales o aproximadas, pero no realistas. Teniendo en cuenta estas limitaciones, la estimación más “realista” consideraba que 252.000 niños y niñas de 6 a 14 años trabajaban en Argentina (Feldman, 1997).
En el marco de una crisis económica y social sin precedentes, el congreso nacional de la CTA (2002) se declaró contra el trabajo infantil y denunció que 1.500.000 niños y niñas menores de 14 años trabajaban en todo el país.
Un año más tarde, el propio gobierno kirchnerista daba por válida esta cifra en el Encuentro sobre “Niño, salud y ambiente” organizado de forma conjunta por la Comisión Nacional de Erradicación del Trabajo Infantil (CONAETI) y la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente (AAMMA). En el mismo, se expuso un cuadro de situación regional en el que el grueso del trabajo infantil se situaba en: CABA y GBA, Córdoba, La Pampa, Entre Ríos y Santa Fe.
| Población infantil que trabaja en Argentina. Distribución regional (2003) | ||
| Zona geográfica | Provincias | Niños/as que trabajan (cantidades absolutas) |
| Gran Buenos Aires | CABA y partidos de GBA | 480.000 |
| Pampeana | Córdoba, La Pampa, Entre Ríos, Santa Fe y GBA | 465.000 |
| Cuyo | Mendoza, San Juan y San Luis | 115.000 |
| Noroeste | Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y Santiago del Estero | 194.000 |
| Noreste | Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco | 149.000 |
| Patagonia | Neuquén, Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego | 97.000 |
| Elaboración propia en base a datos del MTEySS (2003, 10 de abril) | ||
Estos datos no surgían de un relevamiento específico. Pero indicaban que el problema del trabajo infantil no hacía más que agudizarse y que afectaba, al menos, a 2 de cada 10 niños y niñas del país de entre 5 a 14 años. Hacía falta un relevamiento exhaustivo, nacional y abarcativo que incluyera a las áreas rurales y urbanas.
Los primeros indicadores
En 2004, se llevó adelante la primera Encuesta de Actividades de Niños Niñas y Adolescentes (EANNA) que relevó a 14 mil viviendas logrando encuestar a 21.579 niños, niñas y adolescentes. A partir de esta muestra, se calculó un universo estimado de 4,6 millones personas, lo que equivalía a alrededor de 50% de la población de entre 5 y 17 años del país en ese momento. En términos territoriales, cubrió áreas rurales y urbanas en cuatro subregiones: la provincia de Mendoza, el Area Metropolitana del Buenos Aires (AMBA), el NOA (Jujuy, Salta y Tucumán) y el NEA (Formosa y Chaco).
Su mayor déficit fue dejar fuera del muestreo a una porción importante del territorio: Misiones, Corrientes, San Juan, San Luis, Chubut, Neuquén, Rio Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego. Así y todo, la EANNA reveló que 995.524 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años trabajaban en Argentina en 2004 y que los niños y niñas de 5 a 13 años que trabajaban eran 496.288.
El kirchnerismo no volvió a realizar una EANNA, pero, en tercer trimestre del 2012 llevó adelante un Módulo de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes (MANNyA) que fue un cuestionario adjunto, dirigido a niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años, en la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU). La información recabada correspondió a los aglomerados urbanos de más de 2.000 habitantes de todo el país representando aproximadamente a 8 millones de personas.
Los resultados de la MANNyA mostraron una disminución del trabajo infantil en los aglomerados urbanos relevados. Algo que fue celebrado con bombos y platillos por el kirchnerismo. Pero esa disminución no era representativa del total nacional sino de las áreas urbanas que sí se habían relevado en 2004. ¿Cuál fue la evolución real en todo el territorio nacional? Bueno, no lo sabemos porque al gobierno no le importó hacer una medición más realista y amplia en términos territoriales.
La situación actual
La segunda EANNA se hizo en la gestión del gobierno de Cambiemos, en el bienio 2016-2017 y sus resultados fueron presentados en 2018. Es decir, 12 años después del primer relevamiento. Esta fue más abarcativa, porque llegó a las provincias que no fueron incorporadas por la primera.
Esta encuesta reveló que 763.544 niños y niñas realizan al menos una actividad productiva en el país, lo que representa alrededor del 10% de la población infantil del país[2]. Por otra parte, la población de 16 a 17 años de edad que realiza al menos una actividad productiva asciende a 428.581 y representa al 31,9% de la población total de dicha franja etaria.
Si comparamos los datos de ambas ediciones de la EANNA, vemos que la población trabajadora de 5 a 17 años aumentó, pasando de 995.524 en 2004 a 1.192.125 en 2016-2017. O sea, hay 196.601 niños, niñas y adolescentes que trabajan más que en 2004. A pesar de esto, no se puede concluir que “aumentó el trabajo infantil” abiertamente porque la segunda EANNA implementó un diseño muestral de mayor alcance territorial, o sea esta segunda encuesta vino a mostrar todo lo que la primera no hizo.
Diez años después de que se llevó adelante la segunda EANNA, no contamos con datos estadísticos precisos y actualizados, a pesar de que algunas encuestas indicarían que el problema se agravó. La encuesta sobre el impacto de la pandemia COVID-19 en las familias con niños, niñas y adolescentes de UNICEF (2021), indica que más niños, niñas y adolescentes de 13 a 17 años trabajan pospandemia.
La necesidad de un nuevo proyecto de país
Lo que queda más que claro en este recuento es que el trabajo infantil y adolescente continúa siendo una problemática importante y lejos de reducirse, se mantiene en valores similares a los del 2001-2002. ¿Quiénes son los niños y niñas que trabajan? Básicamente, son parte de la sobrepoblación relativa de Argentina. Su inserción se da en trabajos precarios, con bajos salarios y peligrosos: vendedores ambulantes, “trapitos”, tareas domésticas y de reproducción familiar, labores agrarias. Y eso que no listamos aquí a las “peores formas de trabajo infantil”, eufemismo que se utiliza para denominar a la prostitución de niños y niñas, la trata de personas y el trabajo en condiciones infrahumanas.
¿Por qué ocurre esto? Porque un capitalismo que se descompone no puede garantizar condiciones “normales” de reproducción de un número cada vez mayor de obreros y obreras. No se trata de un problema cultural, sino de uno económico. Para cambiar esto, necesitamos un proyecto de país que garantice que los niños y las niñas no tengan que salir a cosechar yerba mate, cartonear, vender chucherías o limpiar vidrios en un semáforo para comer hoy (si lo logra) y que ese sea su futuro (si sobrevive). El Estado se tiene que volver un gran empresario para dar trabajo productivo a millones de argentinos que hoy están entre la changa y la desocupación. Solo así, junto al desarrollo de políticas públicas específicas, vamos a erradicar el trabajo infantil.
[1] En 1978 se publicó “un primer diagnóstico sobre el trabajo infantil en la República Argentina”, publicado como Documento de Trabajo Nro. 6 del Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL – CONICET), si bien es un aporte valioso, no se trata de un informe hecho en base a un instrumento de medición específico.
[2] La encuesta consideró un total absoluto de 7.648.413 niños y niñas de 5 a 15 años.
