Marina Kabat
Vía Socialista
A muchos kirchneristas se les eriza la piel cuando miden a Victoria Villarroel en una encuesta como candidata del peronismo para 2027. Y, sin embargo, mal que les pese a muchos, una candidatura semejante (hoy improbable) no sería más que el retorno del movimiento a sus fuentes. El peronismo nace como un movimiento militar autoritario, nacionalista, católico muy cercano ideológicamente a la cosmovisión de la actual vicepresidenta.
Los peronistas nos vendieron un mito (uno más) de un golpe militar democrático (el de junio de 1943), realizado por oficiales jóvenes, que se habían mantenido al margen de la política y actuaban desinteresadamente para acabar con el fraude y restaurar la democracia. Los radicales y gran parte de la izquierda compraron este relato y lo difundieron. Por ejemplo, en la película alfonsinista La república perdida, se describe al GOU (Grupo de Oficiales Unidos), la logia militar que Perón dirigía, como a un grupo de jóvenes militares con preocupaciones democráticas, sociales e industriales. De tal forma, este film dedicado a cuestionar las dictaduras, rescata al golpe del 43 como el único progresista en la historia del país. Este mito tiene más fisuras que las declaraciones patrimoniales de Adorni. Los datos no cierran.
Primero, los supuestos jóvenes outsiders eran cincuentones, veteranos de cuantos golpes o levantamientos militares hubo desde los años ‘30. Muchos de ellos, incluido Perón, participaron del golpe contra Yrigoyen. Segundo, no convocaron a elecciones tras destituir al gobierno fraudulento. Se quedaron en el poder tres años completos. En el medio, reprimieron a cualquiera que saliera a reclamar elecciones. Tercero, los documentos de este grupo militar demuestran su desprecio por el sistema republicano y su voluntad de mantener un régimen militar de larga duración.
La verdad oculta
El GOU es una organización estructurada de forma vertical y celular, con un fuerte énfasis en la disciplina, la jerarquía e, inicialmente, la defensa del mando militar. Sus documentos internos revelan una visión autoritaria: desconfianza hacia los sectores subordinados del Ejército, preocupación por la influencia del comunismo y promoción de mecanismos de vigilancia interna. También mantiene un estilo paternalista hacia los subordinados, que combina control con la promesa de mejoras materiales, anticipando rasgos que luego caracterizarían la política social del peronismo.
En cuanto a su ideología, el GOU no concebía el golpe como una intervención transitoria para restaurar la democracia, sino como el inicio de una transformación profunda del sistema político y la sociedad en su conjunto. Rechazaba la vía electoral, considerándola corrupta e incapaz de resolver los problemas del país. Sus documentos expresan una fuerte crítica a los partidos políticos, a los que acusaban de servir a intereses ajenos a la nación, y planteaban la necesidad de “regenerar” la vida política antes de permitir cualquier retorno al orden constitucional:
En un documento del GOU titulado “Situación interna”, se dice:
“Es indudable que cualquiera de las dos grandes tendencias que venciera en las elecciones, satisfacería [sic] los designios de las fuerzas que hoy se mueven ocultamente detrás de intereses inconfesables de traición… De esta manera, el país no puede esperar solución alguna dentro de los recursos legales a su disposición. El resultado de las elecciones no será en caso alguno beneficioso para él. El pueblo no será tampoco quien elija su destino, sino que será llevado hacia el abismo por los políticos corrompidos y vendidos al enemigo.”
En la sección “noticias”, el GOU escribe en julio de 1943:
“Los políticos que tanto daño han hecho a la patria han comenzado el asedio de la casa de gobierno (…) Estos vendepatrias afirman que el Sr. Presidente está cansado y que en marzo se llamará a elecciones, asegurando que, así como en la revolución del año 1930 se entregó el país al partido conservador, en esta oportunidad le será entrega al partido radical, o bien a un frente popular.”
El GOU afirma que esto es “una burda mentira”: “los políticos no gobernarán al país ni un minuto antes de que hayan cumplido la tarea de regenerarse, porque no lo permitirá el Ejército, y, creemos que cuando esa tarea moralizadora termine, habrán desaparecido sin excepción, los que al conjuro de mezquinos intereses llevaron al país a la postración moral, y para entonces otra generación estará a cargo de los destinos de la patria.” Por ello, prosigue el mismo documento, el “GOU se compromete a lograr la destrucción del régimen político que tanto daño hizo al país, y el aniquilamiento de sus nefastos dirigentes”.
Victoria les daría like
Para el GOU la regeneración de la sociedad vendría de la mano de la educación religiosa obligatoria en la primaria y la depuración de las universidades. Se buscaba homogeneizar la sociedad desde el control inmigratorio hasta la universalización del cristianismo bajo el impulso de la educación cristiana obligatoria. Los comunistas y quienes se opusieran al gobierno debían ser combatidos por todos los medios, sin reparar en supuestamente obsoletas trabas legales. Como habrá podido comprobar el lector, si Victoria fuera efectivamente candidata de un sector del peronismo, este no haría otra cosa que volver a sus fuentes.