15 de Septiembre de 2026
Este sábado el FITU, bajo la dirección del PTS, convoca a una marcha de la bronca contra el gobierno. El crecimiento de Bregman en las encuestas puso al FITU en una situación incómoda. Negados a cualquier posibilidad de acceder al gobierno por la vía electoral, la situación se les presenta menos improbable de lo que creían. Y a diferencia de lo que suponen, la simpatía por la figura de Bregman no está siendo acompañada por una etapa de ascenso de la lucha de clases ni de crecimiento de los partidos revolucionarios. De hecho, los comités en apoyo a Bregman no han logrado masividad y han comenzado a desinflarse. El ascenso de Bregman, además, aceleró la crisis del FITU porque exacerbó la interna. Por un lado, se ubican el PTS secundado por el MST, y por otro el PO e IS. Esta división se plasmó en las listas separadas en Bariloche, con la excusa de una reyerta en el marco del conflicto que vienen sosteniendo en FATE los compañeros del SUTNA, sindicato que encabeza el PO.
Esta marcha no es solo un intento por unir las luchas, sino que se busca una medición de fuerzas. El FITU en su conjunto pone a prueba su capacidad de movilización, pero también se juega la correlación de fuerzas internas. Es en esta pelea en la que están metidos los partidos del FITU. La falta de voluntad unitaria se vio desde el momento en que no son capaces de convocar a comités unificados, dar continuidad a los debates públicos o armar listas conjuntas en elecciones municipales. Con todo, esto no es lo más preocupante. Más grave resulta el hecho de que frente a la posibilidad real de disputar seriamente una elección, de llegar a millones de personas, no logran superar su denuncialismo y elaborar un programa de gobierno. La bronca es un sentimiento impotente, puede servir para destruir, pero no construye. Tener bronca contra Milei puede ser un primer paso, pero bronca puede tener Villarruel, Cristina Kirchner, Kicillof o Larreta. Por eso decimos que con la bronca no alcanza. Lo que necesitamos es pasar de esa bronca inicial a una propuesta superadora, que movilice no solo contra el gobierno sino a favor del socialismo. Hay que abandonar la postura de eterna oposición y asumirse como una alternativa de gobierno. Mostrarle a la clase obrera que somos una opción viable y no gente que solo sirve para quejarse y salir a la calle, pero que no tiene una propuesta seria para sacar a la Argentina del pantano capitalista. Por eso hace tiempo que señalamos los límites de la izquierda, en particular su déficit programático, y nos propusimos crear un partido con un programa socialista para gobernar la Argentina. Este sábado vamos a participar de la marcha contra las políticas del gobierno, pero señalando que con la bronca sola no alcanza, porque también hace falta un programa de gobierno socialista.
Vía Socialista
