Cómo producir energía, evitar incendios y generar empleo en blanco en Córdoba

Claudio Macor

Vía Socialista

En este artículo pretendemos contribuir a la elaboración de alternativas productivas regionales y locales, como parte del programa de Vía Socialista. Nos proponemos hacer una evaluación económica y ambiental del desarrollo geográficamente extensivo de sistemas de tratamiento de la fracción orgánica de los RSU (residuos sólidos urbanos) a través de procesos de biodigestión anaeróbica. Entendemos que en la provincia de Córdoba hay graves problemas medioambientales que requieren una solución urgente. Estas soluciones no pueden derivar de la desaparición de ciertas ramas productivas o retrotrayendo la productividad del trabajo a niveles medievales. El desafío que nos hemos planteado en vía socialista es mejorar el estado de la naturaleza sin afectar la productividad del trabajo. En este artículo mostramos que el desafío se puede lograr.

El problema

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina, Córdoba es la provincia que más RSU genera, detrás de Buenos Aires, con un total de 1.600.000 tn/año en 2020 1, proyectándose más de 2.000.000 tn/año para 2030. La disposición final de RSU es particularmente problemática en la provincia. Aunque los basurales cielo abierto (BCA) están prohibidos hace más de 20 años por la ley 9.088, solo los departamentos La Capital y Rio Cuarto cuentan con relleno sanitario, en el resto de los 24 departamentos de la provincia la disposición se realiza mayormente en vertederos o basurales a cielo abierto (BCA) con quemas sistemáticas de los residuos.

El Diagnóstico Ambiental de la Provincia de Córdoba (2016) informa y geolocaliza más de 700 BCA, observándose una concentración en Regiones Naturales como Pampa de Achala y Sierras del Sur. De acuerdo al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, un problema medioambiental relevante en América Latina es el tratamiento inadecuado de los RSU. En particular, su disposición en vertederos informales y BCA. En estos espacios, la descomposición de los residuos orgánicos en contacto con residuos de otro tipo produce un líquido toxico, conocido como liquido lixiviado, que se filtra a las napas subterráneas contaminando agua. Siendo la escasez de agua un problema prominente y urgente para buena parte de la provincia de Córdoba, la situación se torna particularmente relevante en la provincia.

En estos espacios, los residuos son sometidos a quemas periódicas y sistemáticas, con el objetivo de reducir el volumen que suele derivar en incendios descontrolados. Los recientes incendios en las sierras de Córdoba arrasaron 10.000 hectáreas de bosque nativo y tuvieron entre sus causas más importantes quemas en BCA. Eliana Lacombe, investigadora de CONICET señala: “Solo en las Sierras Chicas, se han perdido 4.800 hectáreas de bosque nativo. Es verdad que uno de los focos donde comenzaron los incendios fue el basural de Huerta Grande” 2, por su parte el propio gobierno de Córdoba reconoce que los incendios en Salsipuedes habrían tenido su origen en un BCA 3.

¿Cómo lo resolvemos?

Nuestra propuesta pretende reducir la disposición final de los residuos orgánicos reutilizándolos a través de biodigestores para producir biogás y biofertilizante. Es un proyecto de doble impacto: mejora el estado de la naturaleza y crea valor y riqueza.

¿Nuestra población objetivo? Aglomerados de entre 2.000 y 50.000 habitantes. ¿Por qué? Primero, porque la correcta separación en origen es más factible de lograr en pequeñas localidades que en grandes ciudades. Segundo, porque los BCA son una realidad generalizada en lugares con menor población. Tercero, porque es la escala que nos permite trabajar con biodigestores de producción nacional, accesibles técnica y económicamente y fáciles de operar y mantener.

Por supuesto que en etapas ulteriores debemos avanzar en extender estos sistemas a las grandes ciudades, tal como se está haciendo en Europa, Estados Unidos, China e India. Esa escala habilita grandes potencialidades para el uso del biogás.

Para poder explicar cómo se produce ese biogás, debemos entender tres conceptos: biodigestión anaeróbica, biofertilizantes y biodigestores. La biodigestión anaeróbica es un proceso metabólico realizado por microorganismos anaeróbicos (los que se desarrollan en ausencia de oxígeno). Estos actúan sobre la materia orgánica metabolizándola en elementos químicos más simples que son los que componen lo que conocemos como biogás y biofertilizante. El primero tiene una composición estándar de 60-70% de metano, 30-45% de dióxido de carbono, y restos de anhidrido sulfuroso, nitrógeno e hidrogeno.

El biofertilizante es un líquido estable, que culminó el proceso de fermentación y en su composición química se encuentran cantidades significativas de nutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. De esta manera, lo que era basura orgánica contaminante y un foco de incendios forestales, se ha transformado en bienes con valor de uso y valor de cambio: energía y fertilizante.

Por último, los biodigestores son dispositivos tecnológicos que permiten una reproducción controlada de la biodigestión anaeróbica. Existe gran variedad de biodigestores con diferente grado de complejidad técnica tecnológica. Según nuestro análisis, el modelo más eficiente para el objetivo planteado es el tubular de poliuretano de alta densidad: accesible económicamente y de fabricación nacional, extensa vida útil y apto para la escala propuesta. El análisis que presentamos a continuación se basa en el rendimiento medio de este modelo.

¿Cuánto rinde un biodigestor? Ensayos realizados por el INTA, el INTI y la UNL nos permiten hacer la siguiente estandarización: por cada tonelada de RSUO promedio se obtienen 100 m3 de biogás y 900 litros de biofertilizante (BIOL). Tal como publicamos en otro número de El Aromo.

Un proyecto para las localidades chicas de la provincia

Según el Ministerio de Medioambiente y Desarrollo Sustentable, la cantidad media de residuos sólidos orgánicos generados por habitante es 0,45 kg diarios. Para nuestro análisis agregado consideramos 0.30 kg diarios.

En base al censo 2010 y datos preliminares del censo 2022, en la provincia de Córdoba hay 170 aglomerados en los que habitan entre 2.000 y 50.000 personas, totalizando 1,53 millones de personas. El volumen potencial de residuos orgánicos que corresponde al universo de referencia es de 167.537 tn/año lo que equivale a la producción de 16.753.700 de m3 de biogás y 150.783 m3 de biofertilizante que, en término medio, según la tabla anterior, concentran 3.769 tn de nitrógeno y 1.658 tn de fósforo.

El sistema permite transformar 167.537 toneladas de residuos orgánicos por año que son fuente de contaminan agua e incendios forestales, en bienes con valor económico: 16,75 millones de m3 de biogás y 150.783 m3 de biofertilizantes.

Sobre el método de valoración del biogás remitimos al lector al numero 2 de la revista. De allí se desprende que 27.8 m3 de biogás tienen un poder calorífico equivalente a 1 millón de BTU (MMBTU) por lo tanto, la producción potencial de biogás (95% metano) en nuestro universo de referencia contiene 572.302 MMBTU. Según informa Trading Economics, la cotización para el segundo trimestre de 2023 es USD 66,8 el MMBTU. De esta manera, el valor económico del biogás alcanza 38.229.773 dólares/año.

Para estimar el valor económico del volumen de BIOL, realizamos un relevamiento del valor de mercado de fertilizantes orgánicos con composiciones químicas similares, oscila entre $ 1.500 /litro (empresas nacionales que producen para el mercado interno) y 27 dólares el litro (empresas de EE.UU. y Nueva Zelandia que lo comercializan con formula). Si tomamos como referencia, $1.000 para 1 litro, el valor de mercado del biofertilizante es $ 150.783 millones de pesos (837 millones de dólares). Además, siendo que Córdoba consume el 25% del total de fertilizantes consumidos en al país, puede inferirse que en la provincia destinan más de usd 500 millones al año para importar fertilizantes. Es por ello que nuestra propuesta tiene una particular relevancia para la agricultura local y la sustitución de importaciones.

En resumen, el valor económico anual que la implementación de nuestro proyecto generaría en la provincia de Córdoba es de usd 875 millones (biogás + biofertilizantes)

De acuerdo a la distribución poblacional entre las localidades objetivo que surge de los censos 2010 y 2020 la cantidad de sistemas a instalar en toda la provincia es 380. Las actividades laborales directamente necesarias para el funcionamiento del sistema incluyen: control y carga de la materia orgánica, gestión y control del funcionamiento de biodigestor, fraccionamiento y envasado el BIOL, manteamiento de las instalaciones y el sistema. Estimamos que un total de 6 trabajadores con una jornada laboral de 36 horas semanales pueden completar las operaciones en cada sistema, por lo tanto, se estarían generando 2.280 empleos directos. Trabajo productivo, formal, local y sostenible económica y ambientalmente. Es además un trabajo que produce un excedente puesto que el valor generado es superior al expresado en los salarios.

El impacto ambiental

La producción de biogás y biofertilizantes es neutral en carbono. Por ello, para determinar el impacto ambiental, estimamos la huella de carbono correspondiente al volumen de gas natural y fertilizantes industriales que pueden ser reemplazados por el biogás y los biofertilizantes producidos.

La huella de carbono refleja la totalidad de gases de efecto invernadero que se emiten, directa e indirectamente, para producir una determinada mercancía, en nuestro caso, gas natural y fertilizantes industriales, y se expresa en toneladas de dióxido de carbono equivalente (tceq) por unidad de mercancía producida.

En el caso del gas natural, el factor de emisión según la EIA, es 52.91 kceq por MMBTU, es decir la producción y combustión de 1 MMBTU en gas natural emite 52,91 kilogramos de carbono equivalente. Según estimamos en el apartado anterior, el total de biogás producido equivale a 572.302 MMBTU, lo que permitiría un ahorro en la huella de carbono de 30.280 tceq/año.

La International Fertilizer Society, señala que el factor de emisión de la producción de una tonelada de nitrógeno es 6.2 toneladas de carbono equivalente (tceq). Es decir, por cada tonelada de nitrógeno producida se emiten 6.2 (tceq). Por lo tanto, las 3.769 toneladas del nitrógeno contenidas en el BIOL, permitirían ahorrar las 23.368 tceq que corresponden a la producción de nitrógeno. Para los P-fertilizantes, estima un factor de emisión 1.1 tceq por tonelada de fosfato producido. Por lo tanto, las 1.658 toneladas de fosfato contenidos en el BIOL permitirían ahorrar la emisión de 1.824 tceq que corresponden a la producción de fosfatos.

En definitiva, la implementación del sistema reduciría en 55.472 tceq/año las emisiones de GEI en la provincia de Córdoba.

La reducción en la compra y el uso de agroquímicos

Córdoba consume casi el 25% del total de fertilizantes en Argentina, esto es 1,4 millones de toneladas/año. Siendo que en la provincia de Córdoba coinciden un intensivo uso de fertilizantes industriales (con perspectivas de crecimiento) y escasez de agua dulce, una política de mitigación al problema debería ser prioritaria y urgente, sin embargo, brilla por su ausencia.

Las 3.769 tn de nitrógeno y 1.658 tn de fosforo contenidas en el BIOL producido equivalen a 8.193 tn de urea y 4.145 tn de fosfato diamónico, respectivamente. Es decir, el sistema propuesto permitiría a Córdoba reducir el uso 8.193 tn/año de urea y 4.145 tn/año de fosfato diamónico.

Desde Vía Socialista entendemos que una mitigación real y efectiva al problema puede lograrse planificando una transición (que será parcial) desde los fertilizantes industriales a los biofertilizantes o fertilizantes biológicos. Esto permitiría reducir el uso de fertilizantes industriales y todos los problemas asociados, sin afectar la productividad agraria. Este proyecto es el primer paso en la planificación de la transición.

Conclusión.

El proyecto presentado en este articulo contribuye a generar una riqueza equivalente a U$S 875 millones por año en la provincia de Córdoba y a crear 2.280 nuevos puestos de trabajo directos a escala local. Un trabajo productivo que permite tomar trabajadores en blanco y genera un excedente que podría ser apropiado por los gobiernos locales para fines productivos.

El impacto ambiental es particularmente significativo para la provincia, porque es una herramienta importante para la erradicación de la gran cantidad de BCA y vertederos informales que están contaminado agua y causando incendios forestales, entre otros problemas. Además, reduce significativamente la emisión de GEI. Por último, permite reemplazar fertilizantes industriales por fertilizantes biológicos y orgánicos, que no contaminan y permiten sostener la productividad en estas actividades.

Este proyecto muestra dos cosas. Primero, la posibilidad de llevar energía limpia, evitar incendios (con las pérdidas materiales y humanas que ya conocemos), crear empleos en blanco, ahorrar divisas y cuidar el medioambiente es posible. No se hace porque hay intereses en contrario. Segundo, para hacerlo, hace falta una centralización de las decisiones y una planificación. Es decir, no se puede dejar estos problemas a la espontaneidad del mercado ni a la inmediatez de ganancia de un empresariado provincial parásito.

Al igual que la propuesta energética para todo el país, solo con una planificación socialista, la provincia -y en especial sus pueblos más rezagados-, podrá empezar a resolver sus problemas y ponerse en la senda del desarrollo.


Publicado en El Aromo Nueva Época N° 8 – Enero 2023

  1. https://datos.ambiente.gob.ar/el/dataset/generacion-de-residuos
  2. bit.ly/3hPqB53
  3. bit.ly/3Gk6Vzw

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