La utopía libertaria

Hace un tiempo que en los medios venimos escuchando la cantinela liberal. Incluso Milei viene creciendo en las encuestas a fuerza de gritos y un personaje sobreactuado. Lo hace con un discurso que “pega” entre mucha gente que se encuentran “agotada” por la política burguesa, que se cansó de votar a los mismos de siempre. Pero el problema es que Milei llama a romper todo el “edificio” de la “política”, hablando de una “casta” a la cual él, en realidad, también pertenece. Es parte de “los mismos de siempre”. Si miramos de cerca, no tiene un programa real para la Argentina. Solo se limita a repetir un par de generalidades sin sustento.

Vamos a ver que los liberales no tienen idea de lo que hablan y no tienen nada muy serio para proponerle a la gente. Al contrario, vamos a ver que sus propuestas terminan en más de lo mismo.

Milei no tiene ningún plan para relanzar la industria argentina. Su esperanza es reventar toda la industria poco competitiva -o sea, casi toda la de este país- y una vez “normalizado” el asunto y el déficit fiscal, esperar que lluevan inversiones. En definitiva, Milei le está diciendo a los trabajadores argentinos que si se sacrifican en el altar de la “libertad”, va a haber abajo un colchón de inversiones que en el corto plazo se va a traducir en trabajo y salarios altos para muy, muy pocos.

Ahora, por qué las inversiones van a venir mágicamente, no se sabe. Lo que no entiende este personaje es que los capitales buscan la mejor tasa de ganancia. ¿Qué es lo que va a cambiar de la noche para la mañana para que el país repentinamente sea rentable para los capitalistas? Macri, por ejemplo, esperaba eso: una lluvia de inversiones que jamás llegó. Una ingenuidad total. ¿Por qué le van a hacer caso ahora a Milei…?

El problema es que en una Argentina capitalista, ningún empresario tiene la capacidad de relanzar la industria. Aunque innoven un poco, corren de tan atrás que una incorporación tecnológica como la que necesita el país, está lejos de sus posibilidades. En el país solo el campo y un par de empresas tienen para competir ante el mundo. El resto no tiene demasiado. Y las compañías extranjeras no tienen la necesidad de invertir con todo acá en Argentina, siendo que no tienen un incentivo real. ¿Para qué van a invertir en algo improductivo? Eso es lo que no entiende Milei.

Por eso, la tarea es ver cómo hacemos para crecer como país y dar un salto, tomando sectores estratégicos. Y eso solo lo puede hacer el Estado. Nosotros proponemos que el país crezca desde el impulso de ciertas industrias y sectores específicos, basándose en la propiedad colectiva. El Estado puede concentrar los sectores que hagan falta y que empiecen a trabajar así en escala. Ante la anarquía del mercado, esa que quiere Milei y que hace rato nos viene hundiendo en un pantano de miseria, tenemos que anteponerle una planificación racional del conjunto de la economía. Eso requiere muchísima inversión, que solo la va a poder impulsar el Estado. Además, permitiría dejar de dilapidar recursos en subsidios para la burguesía planera que tenemos hoy en día. Finalmente, una industria semejante, podría atraer recursos. Eso sin mencionar que podría demandar cierto trabajo calificado que pueda cobrar un salario alto.

¿En qué estamos pensando? En industrias tecnológicas. En energía nuclear. Sectores claves sobre los que nos podríamos hacer fuertes. Solo así vamos a tener una productividad propia de la industria coreana. Eso sí, sin aplicar por eso las represión y la sobreexplotación que aplican los coreanos. En ese punto, lograremos un nivel de vida sueco. Naturalmente, esa combinación solo es posible sobre nuevas relaciones sociales. Solo es posible en una Argentina Socialista.

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