¿Hay que dinamitar el Banco Central?

Seguro escuchó alguna vez al personaje de Milei decir que hay que poner una bomba en el Banco Central. Es que los liberales creen que el principal problema de la economía es que el Estado es una carga para la sociedad. O mejor dicho, para los empresarios. Milei dice que el Estado no puede emprender nada por su cuenta porque es “naturalmente” ineficiente y que el gasto del Estado es todo gasto de la “política”, de la “casta”. Por eso, propone poner una bomba en el Banco Central: porque ahí estaría la “caja” de los políticos y la máquina de emitir. Milei coloca en un terreno puramente moral, algo que en realidad, es un problema del capitalismo. Tanto chapear con su “saber” de economista, para terminar mostrando que no entiende cómo funciona el país.

El Estado, en realidad, está gobernado por la misma clase social que Milei defiende. Su función es salvarle las papas a la misma burguesía. Como la burguesía argentina es poco competitiva, el Estado le llena los bolsillos de subsidios y ayuditas de todo tipo. Pero ojo, no solo los más chicos viven así. También lo hacen los más grandes, como Techint o las empresas extranjeras. El Estado capitalista es el principal guardián de los negocios de los capitalistas. En un país donde los capitales son más bien chicos, donde la productividad es baja y donde la economía no crece hace más de una década, el Estado se vuelve un “aguantadero” de patrones. Si no lo hace, se funden casi todos.

El Estado también “gasta” porque tiene que sostener una “carga” cada vez más grande de gente. Hay, por lo menos, 20 o 30 millones de personas que el capitalismo argentino no emplea productivamente. Y entre ellos, están los desocupados que de algo tienen que vivir. Así, el Estado paga planes sociales miserables para la gente que no tiene donde caerse muerta. Milei dice que eso se tiene que terminar: bueno, perfecto, pero que diga dónde va a ir a parar toda esta gente cuando elimine todos los “gastos sociales”.

Para Milei una dieta legislativa exorbitante, las jubilaciones de privilegio o la corrupción de los “cuadernos” es lo mismo que poner plata en escuelas y hospitales, o incluso cobrar un plan social. Todo es gasto de la “casta”. Está claro que existen los planes sociales, como existen los punteros políticos. Pero el asunto no es ajustar los planes sino mostrar una alternativa real. Además, también existen los cientos de miles de compañeros que pelean por puestos de trabajo, pero se ven obligados a conformarse con un plan social o un trabajo precario en un municipio, porque nadie le ofrece otra cosa.

Frente a este disparate, que conduce a la miseria generalizada, ¿qué propone Vía Socialista? Si nos hacemos cargo de la gestión del Estado, con un programa socialista, basado en el impulso de la propiedad colectiva, podemos hacer otras cosas. Por ejemplo, el Estado puede tomar en sus manos resortes importantes de la economía y desarrollar la industria mediante la concentración y la planificación económica. Puede hacerlo en varios sectores. Y es algo que solo puede hacer el Estado porque para eso necesitamos operar en escala. Se necesita mucha plata y los capitalistas no la van a poner porque no pueden o porque no es negocio para ellos.

Visto de esa manera, el Estado va a promover una inversión gigantesca. Y al mismo tiempo, va a cortar efectivamente con un “gasto”. Sí, el de los miles de capitales ineficientes que no van ni para adelante ni para atrás y que ya demostraron su fracaso hace rato. ¿Para qué seguir manteniéndolos? También vamos a ahorrar en planes sociales, pero porque vamos a darle trabajo a la gente. Vamos a permitir que muchos produzcan más riqueza. Ese es el rumbo del despegue y el crecimiento económico.

Sobre la base de esa expansión productiva, vamos a resolver todos los problemas sociales. Obviamente, en el medio hay que tomar una serie de decisiones, para terminar ya con problemas muy serios, como la desocupación. Pero con estas recetas, apuntamos a que en un plazo de treinta años, resolvamos aspectos centrales como la educación, la salud, la vivienda, entre otros. Dicho de otro modo, asegurar un bienestar general para toda la población de la Argentina. Eso que llamamos Argentina 2050 y que explicamos en detalle aquí: https://bit.ly/3KUv4vI

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