El desafío que ni liberales ni peronistas superaron. Un proyecto para la exportación de calzado

Martin Pezzarini y Marina Kabat

Vía Socialista

Vender cueros para comprar zapatos es mal negocio. Desde Pinedo a Antonio Cafiero muchos quisieron cambiar ese comercio. Aquí explicamos cómo triunfar donde ellos fracasaron y la potencialidad de ese emprendimiento para la economía argentina en términos de divisas y empleos.

El empleo

En 2020, la fabricación de calzados y partes requirió 15.444 puestos de trabajo registrados. Este es el último año del que se tiene información. Esa cantidad de puestos marcó el punto más bajo que se registra desde 1996, y llegó como resultado de un período de expulsión de trabajo que se inició en 2012 1.

De acuerdo con un informe publicado por el Estado Nacional 2, en 2018, el empleo no registrado en la fabricación de calzados fue del 54%. La misma fuente estima que este índice es persistente; se calcula que no hubo grandes cambios en los últimos años. Aunque lo ocurrido en diversos sectores podría apuntar a un crecimiento del empleo en negro, haremos estimaciones asumiendo un 55% de empleo no registrado. Eso significa que, en el año 2020, cuando menos empleos demandó, la fabricación de calzados precisó de 33.500 puestos de trabajo (15.400 registrados y 18.100 no registrados). En cambio, en el año que más trabajadores empleó, 2011, requirió 73.000 puestos (33.600 registrados y 39.400 no registrados).

Las divisas

En 2021, Argentina importó 20.578.017 pares de zapatos, lo cual supuso un gasto de 265.072.800 millones de dólares 3. La producción local se situó en 106.500.000 pares y las exportaciones alcanzaron los 109.457 pares, lo cual generó el ingreso de 2.737.314 dólares. Ese año, la cantidad de pares de zapatos exportados apenas equivalió al 5% de los pares importados. Medidas en dólares, las exportaciones solo equivalieron al 1% del gasto que implicaron las importaciones.

El consumo aparente es una aproximación de las ventas al mercado interno y se calcula como la suma de la producción más las importaciones menos las exportaciones. En el año 2021, el consumo aparente de nuestro país fue de 126.968.5604 pares de zapatos. Considerando la cantidad de habitantes (45.808.747), el consumo per cápita fue de 2,8 pares por persona.

La potencialidad

En 2019, un año antes del comienzo de la pandemia, que afectó profundamente la actividad del sector, la fabricación de calzados precisó aproximadamente 17 mil puestos de trabajo registrados y 20 mil puestos no registrados, los cual suma un total de 37 mil puestos 5.

En ese mismo año, según la Cámara de la Industria del Calzado, la producción local fue de 81.000.000 de pares 6. Esto quiere decir que, en promedio, en cada puesto de trabajo se produjeron 2.184 pares de zapatos 7. Siempre en el mismo año, 2019, las importaciones alcanzaron los 22.252.682 pares de zapatos, el consumo aparente se ubicó en 103.358.359 pares y el consumo per cápita en 2,3 pares por persona. Si todos los pares de zapatos consumidos en Argentina (103.358.359) se hubieran producido en el propio país, se hubieran requerido un total de 47.318 puestos de trabajo, es decir, 10.235 puestos extras. Y, además, se hubieran ahorrado más de doscientos millones de dólares en importaciones.

Si además de producir esa cantidad correspondiente al consumo interno (103.358.359), Argentina exportara el equivalente al 25%, el país hubiera producido un total de 129.197.949 pares de zapatos, la fabricación de calzados hubiera demandado un total de 59.149 puestos de trabajo (lo cual son 22.066 puestos extras) y las ventas al exterior se hubieran ubicado en los 25.839.589 pares, reportando un ingreso de 568.123.252 dólares.

Esa cantidad de zapatos que se podrían haber producido para el consumo y la exportación (129.197.949 de pares) no supera la capacidad de la industria local. En efecto, en el año 2019, la utilización de la capacidad instalada en la industria (no hay una distinción específica para el sector de calzados) promedió el 59%, lo cual quiere decir que se podrían haber producido 137.288.136 zapatos.

El negocio que no supieron impulsar

¿Qué tienen en común Ministros de Economía liberales y peronistas como Pinedo, Miguel Miranda, Antonio Cafiero y Krieger Vasena?

Todos ellos quisieron fomentar las exportaciones de calzado. Todos ellos alcanzaron modestos éxitos iniciales, pero concluyeron con un rotundo fracaso. Los primeros pasos del proceso se anuncian con bombos y platillos. Se fotografían los embarques de calzado al exterior y se mira el porvenir con esperanza. Pero, algunos años más tarde (en algunos casos, algunos meses) la experiencia naufraga. Las exportaciones de zapatos caen a pique y en los escaparates de los países que nos habían comprado se colocan cartelitos con la leyenda “no vendemos zapatos argentinos”, en alusión a la defectuosa calidad de las partidas recibidas de nuestro país.

Políticas públicas que estimularan las exportaciones no faltaron. Casi podría decirse que se probó de todo: leyes de draw back, asistencia técnica, apertura de oficinas comerciales en los países compradores, creación de una institución mixta que promoviera las exportaciones industriales, tipo de cambio favorable…

¿Cómo triunfar dónde todos fracasaron?

La estructura radicalmente dispersa y poco concentrada del sector es la causa de los fracasos anteriores. La industria del calzado es el reino del universo PyME. En 2018, 1136 firmas se dedicaban a la fabricación de calzados, el 96% de las cuales se ubicaban entre las micro y pequeñas empresas.

Con la política de promoción de exportaciones industriales nos hemos golpeado la cabeza contra la pared una y otra vez. Volver a estimular a pequeñas empresas privadas sólo añadirá un chichón más a la adolorida economía argentina. Las pymes simplemente no tienen la escala para ser competitivas. El volumen de importaciones nos muestra que su tamaño no alcanza siquiera para competir en su propio mercado. No hay forma de que pudieran hacerlo en el escenario mundial. Si bien, los distintos regímenes de promoción de exportaciones estimularon el incremento de la producción y hasta la creación de fábricas nuevas de mayor envergadura, aun así, no fue ni podría ser suficiente.

La solución está en concentrar la producción en una empresa mixta (estatal-privada) que pueda alcanzar la escala suficiente como para hacer competitiva nuestra producción. Exportar calzado en vez de cuero es indudablemente un buen negocio. Solo hace falta tener las agallas necesarias para tomar las medidas que la iniciativa requiere.


Publicado en El Aromo Nueva Época N° 3 – Julio 2022

  1. Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (OEDE, 2022). Disponible en línea en: https://bit.ly/3AJAMyK
  2. Ministerio de Producción y Trabajo (septiembre, 2019). Argentina exporta. Calzado. Secretaría de Comercio Exterior.
  3. Comtrade Database, junio de 2022. Disponible en: https://bit.ly/2AFTho1
  4. Estimación realizada en base a información de: Comtrade Database (2022), op. cit. y Cámara de la Industria del Calzado (mayo, 2022), op. cit.
  5. Estimación realizada en base a información de: Ministerio de Producción y Trabajo (2019). op. cit. y OEDE (2022), op. cit.
  6. Cámara de la Industria del Calzado (2022), op. cit., p. 1.
  7. Estimación realizada en base a información de: Ministerio de Producción y Trabajo (2019). op. cit. y OEDE (2022), op. cit. Estimación realizada en base a información de: Ministerio de Producción y Trabajo (2019). op. cit. y OEDE (2022), op. cit.

1 comentario en “El desafío que ni liberales ni peronistas superaron. Un proyecto para la exportación de calzado”

  1. POR SUPUESTO QUE EXPORTAR CALZADO ES MUCHOMAS CONVENIENTE QUE EXPORTAR CUERO. COINCIDO QUE ESA EMPRESA MIXTA , ESTADO CAPITAL PRIVADO, DEBE TENER UNA PLANIFICACION Y UN FUERTE CONTROL POR PARTE DE ESTADO EN LA COLOCACION DEL PRODUCTO TERMINADO EN EL EXTERIOR. ESE ENTE REGULADOR DEL ESTADO NO TIENE POR QUE DERIVAR EN UNA BUROCRACIA, CON POCAS PERSONAS PREPARADAS EN EL TEMA , DE AUDITORIA, COSTOS, COMERCIALIZACION, EL CAPITAL PRIVADO TENDRIA ASEGURADO CUPOS DE EXPORTACION …QUIZA EL INCONVENIENTE SERIA QUE LAS PEQUEÑAS PYMES QUE SE MENCIONAN EN LA NOTA, POR SU CARACTER DE EMPRESAS ZOMBIS ,CON INGRESOS QUE NO CUBREN SUS COSTOS OPERATIVOS,TIENDAN A DESAPARECER, O BUSCAR OTRA FORMA DE AGRUPACION …….ESO PARA CAPITALES, MEDIOS…LOS MISMO PODRIA OCURRIR EN LA INDUSTRIA NAVIERA Y CON LA ENERGIA NUCLEAR, QUE TIENE PEDIDOS DE REACTORES CHICOS PARA EL CONTINENTE ASIATICO……LA PAMPA HUMEDA SIGUE SU RUTA , POR AHORA LIBRE, PERO SE IRIA PRODUCIENDO UN TRANVASAMIENTO PRODUCTIVO A OTROS SECTORES CREADORES DE PRODUCTIVIDAD

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