Cristina tiene razón (pero es su culpa)

Nicolás Villanova

CEICS

Toda la burguesía argentina se queja de que la crisis económica se debe a la elevada “presión tributaria”, eufemismo utilizado para indicar lo que para los empresarios capitalistas son fundamentalmente “cargas” sociales o “contribuciones patronales”. Todo el arco político opositor (aunque también lo piensa el oficialismo) ha tomado cartas en el asunto y sostiene que la resolución del tema sólo se logra por la vía de una reforma laboral. Algo que en los hechos ya está en marcha, por lo tanto, sería profundizar aún más ese proceso. Sería, incluso, mucho más “doloroso” para la clase obrera. Se pretende rebajar, ahora, aquellas “cargas” o impuestos que tributa la burguesía y que va a parar a la caja de seguridad social, o directamente eliminarlas de un plumazo. También se busca eliminar las indemnizaciones y otros tantos. En síntesis: el problema de fondo serían esos impuestos que “asfixiarían” al empresariado y que impedirían el crecimiento de la economía argentina.

Dejando de lado que esas “cargas” sociales en realidad es una parte de la plusvalía que se extrae de la clase obrera, no es cierto que la economía no crece por la elevada presión fiscal. Prueba de ello es la elevada magnitud del empleo “en negro” y la gigantesca masa de plusvalía que se apropia el conjunto de la burguesía negrera por no pagar un solo peso en materia de aportes sociales y jubilatorios, tanto como por la brecha salarial existente entre obreros no registrados y los que están blanqueados. Es evidente que el problema de fondo está en otro lado.

El primer gráfico muestra la evolución de la economía argentina a partir de dos indicadores: el producto bruto interno (PBI) y el estimador mensual de actividad económica (EMAE). El segundo, la evolución de la masa de dinero que se ahorra el conjunto de los empresarios que contratan a obreros “en negro” por no pagarle los aportes sociales y jubilatorios, tanto como por la brecha salarial existente entre su salario y el de su par obrero blanqueado. ¿Qué indican estos gráficos? Que desde 2011 en adelante hay un profundo estancamiento de la actividad económica, con un descenso a partir de 2018. Es una década de nulo crecimiento.

Por otra parte, desde hace varios años que el promedio de lo que se ahorra el conjunto de la burguesía negrera por no registrar a sus obreros contratados y por pagarles un salario bastante más bajo que el promedio de la economía “en blanco” no baja del 10% del PBI. Del 2011 a esta parte, los puestos de trabajo asalariados “en negro” no bajan de los 4,6 millones. Sólo en 2020 se “redujeron” a 4,1 millones promedio, no por mejoras en la contratación, sino por ser despedidos de sus trabajos en plena cuarentena. Desde que asumió el gobierno el kirchnerismo en 2004 hasta el 2021, el promedio anual de ahorro de la burguesía negrera por no pagar aportes sociales fue del 3,7% de PBI, mientras que, el ahorro por pagar menos salarios que el promedio de la economía “en blanco” fue del 6,8% del PBI. Son millones de dólares por año que se apropian los capitalistas. Todo un síntoma de que la rebaja de los impuestos no es garantía de crecimiento económico.

En el acto de la CTA del 20 de junio de este año, Cristina señaló que la inflación es consecuencia de la evasión fiscal, y tiene razón. Si los empleadores en negro, se blanquearan, el Estado no tendría déficit. Pero se olvida de señalar que ella es la responsable, no solo de no eliminar el trabajo en negro, sino de expandirlo. En efecto, en el tercer gráfico se ve claramente que el empleo en negro aumenta sistemáticamente desde comienzos de los ’90 hasta el 2004 y que, desde allí, si bien a una tendencia descendente, se mantiene por arriba del peor año menemista hasta el 2008, aproximadamente. Y aunque luego la caída continúa, es muy leve y se mantiene por arriba del promedio de la década menemista. Esto explica los dos cuadros que siguen: mientras la burguesía negrera ahorra menos por pago de cargas impositivas (aunque no mucho menos que en la segunda mitad del gobierno menemista y bastante menos que durante el gobierno de Macri), el ahorro sigue siendo muy sustantivo durante la década “ganada”, al punto que recupera parte de lo perdido durante la crisis del 2001. Dicho de otro modo, Cristina avaló, mantuvo y, en relación a la crisis del 2001, expandió la generosidad impositiva para con la burguesía que caracterizó al menemismo. Pero donde la generosidad K para con la burguesía negrera se mostró en todo su esplendor, es en el ahorro que le permitió gracias a la expansión del trabajo en negro, superando a la década menemista e igualando a Macri. Cristina llora lágrimas de cocodrilo.

Fuente: CEICS en base a INDEC.
Fuente: CEICS en base a INDEC (EPH y Cuentas Nacionales).

Publicado en El Aromo Nueva Época N° 2 – Junio 2022

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