Telemigrantes: una nueva fracción de la clase obrera argentina

El aromo – Tercera Época – N° 13 – 2 de noviembre de 2026

Marina Kabat

Vía Socialista

La economía argentina ofrece pocas oportunidades laborales. Pero la salida no siempre pasa por Ezeiza. Cada vez más personas buscan una alternativa teletrabajando para empresas extranjeras. A este fenómeno se lo conoce como “telemigración”: en vez de trasladarse a otro país para conseguir empleo, las personas lo buscan en redes sociales.

Las empresas que contratan pertenecen a países ricos que buscan trabajadores baratos, sin tener que abrir filiales en el exterior ni contratar migrantes tradicionales. Estos, además de problemas legales, son más caros que los telemigrantes (para vivir en Estados Unidos, se necesita un salario que permita cubrir el costo de vida local). Es más barato pagarle a alguien que haga el trabajo desde su casa en Buenos Aires, Calcuta, Bogotá o incluso Ucrania. Al mismo tiempo, para el trabajador, los ingresos son superiores a los del mercado local.

En Argentina, esta forma de trabajo cobró vuelo durante la pandemia, pero vino para quedarse. La crisis empujó a más y más trabajadores a conectarse en búsqueda de dólares. No es extraño que los dos países con más teletrabajadores transnacionales en América Latina sean Argentina y Venezuela, que atravesaron importantes crisis en los últimos años. Para tener una idea, hoy los trabajadores argentinos realizan el 1,5% de los proyectos freelance desarrollados en el mundo, según los datos de OLIXX, que registra las contrataciones de las principales plataformas de trabajo freelance.

El empleo por plataforma de este tipo de trabajo no es la única forma de telemigrar. Hay también empleos, más o menos estables, con contratos por tiempo determinado o indeterminado, mediados por compañías denominadas Employment of Record (EOR). Las EOR son empresas dedicadas al reclutamiento y gestión de trabajadores a nivel global, actúan como tercerizadas. Entre sus servicios, ofrecen a los empleadores comparación de costos laborales en tiempo real para cualquier profesión, a escala mundial. Finalmente, también encontramos contratación directa internacional: la misma empresa busca a sus candidatos y los recluta por LinkedIn o plataforma similar. En general, esta opción aparece para empleos más calificados. En este momento, hay muchas búsquedas laborales para trabajadores argentinos bilingües que van desde actividades asociados al mundo de la programación relativamente bien pagos a asistente paralegal bilingüe (una administrativa que trabaja con abogados) a 7 U$S la hora. Hay otros trabajos abiertos, sin distinción de país, o que indican el huso horario en el que debe estar el trabajador.

La mayor parte de los telemigrantes argentinos son trabajadores de trabajo creativo y multimedia (según la clasificación de las plataformas freelance) o de diseño gráfico y soporte web (lo mismo, pero según la clasificación que usa Dell, una EOR). Después, vienen informáticos, escritura y traducción. De quienes se ha hablado más en los medios es de los programadores, que fueron uno de los primeros grupos en adoptar la modalidad. Pero no son los más numerosos. Representan solo entre una quinta y una sexta parte de los telemigrantes. Esto se explica porque, desde el 2020 a la fecha, se fueron sumando muchas actividades: desde la enseñanza hasta contadores. El fenómeno no está limitado a un nicho ocupacional acotado.

En general, quienes trabajan así no declaran los ingresos (no aparecen en los registros de exportaciones). No lo hacían, en principio, para evitar la liquidación (pesificación) forzosa de sus dólares al tipo de cambio oficial y para evitar pagar ganancias y otros impuestos. Desde 2022, progresivamente, se liberó el tema del tipo de cambio, primero pudieron ingresar 12.000 dólares anuales, sin pesificar; después, 24 mil, 36mil, hasta que en 2025 se los eximió por completo de esa pesificación/liquidación forzosa. Todos los cambios anteriores al 2025 no parecían haber tenido ningún efecto. De hecho, la Cámara de la Industria Argentina del Software CESSI, año a año, decía que el porcentaje del mercado que se movía en negro aumentaba. Es lógico: aún superado el problema cambiario, subsiste el problema de ganancias, ¿para qué blanquear y pagar ese impuesto?

Entonces, ¿cuántos trabajadores argentinos son telemigrantes? Estimaciones del Gobierno, difundidas en los medios, elaboradas cuando se pensaban nuevas normas para el sector, indicaban entre 500.000 y 600.000 en 2024 y 2025 (ver, por ejemplo, Clarín, 11/6/2025). Para tomar dimensión, la más baja de estas estimaciones quintuplica el número de trabajadores automotrices (sumados fábricas de automóviles y autopartistas). Representa poco más de un tercio de la suma de docentes del país (universitarios incluidos). Pero, las estadísticas oficiales no los registran. No lo ves entrar o salir de un edificio, fábrica o lugar particular, no usa uniforme ni carga una mochila de delivery en su espalda. Nada que lo identifique fácilmente. Sin embargo, está ahí. Según Deel, una EOR relativamente importante, Buenos Aires es la cuarta ciudad en el mundo, donde ellos registran más contratos, de esta modalidad de trabajo.  

Los telemigrantes son también uno de los motores de la economía en negro: se estima que entran al país 1.800 millones de dólares anuales en negro por su actividad (El Cronista, 20/9/2023). Por eso, tanto bajo el gobierno de Alberto Fernández como durante el de Milei, el Estado sacó normativa tras normativa tratando de que se blanqueen estas divisas, hasta ahora sin resultados.

El Reporte de Contratación Global 2025 de la plataforma de Recursos Humanos releva más de un millón de contratos de más de 37.000 empresas y ubica a Argentina como el principal origen de los trabajadores contratados en Latinoamérica. Un detalle todas estas compañías evitan rigurosamente hablar de trabajadores. Se refieren permanentemente a la mano de obra como “talento” y publican notas sobre “cómo atraer talento”, “cómo retener talento”, “¿cuáles son los talentos más buscados?” y así sucesivamente.

Mientras, en 2024, se habían destacado los contadores, en 2025 (último año del que se tienen datos) crecieron los contratos vinculados con entrenamiento de IA. Deel ubica a la mayoría de los trabajadores argentinos en el AMBA (no distingue entre CABA y el conurbano) y en Córdoba. Otro informe equivalente Takenos, una billetera virtual que se complementa con DEEL y Remote.com para facilitar el cobro de dinero en dólares, da más precisiones de ubicación geográfica de los teletrabajadores argentinos el 37% de los trabajadores proviene de la provincia de Buenos Aires, el 28% de la Ciudad de Buenos Aires, un 11% es de Córdoba, 5,5% de Santa Fe, 4% de Mendoza y el 14,5% restante proviene de las demás provincias del interior. (La Nación 7/8/2026). Aquí se distingue CABA de la provincia, pero no el conurbano dentro de esta última, aunque cabría suponer un peso mayoritario dentro de la misma. En el caso de los trabajadores informáticos CESSI, señaló que para reclutar trabajadores se desplazó hacia el interior.  Cabe señalar, sin embargo, que la sobrevaluación del peso hizo que algunos trabajadores volvieran a preferir emplearse en empresas locales.

Del fenómeno, hay que destacar dos cuestiones. Una, que son trabajadores prácticamente desprotegidos por las leyes. En el mundo hoy, se debate sobre cómo aplicar leyes laborales a este sector. En un par de países se ha prohibido la actuación de las EOR y se ha considerado, a quien encarga el trabajo, “responsable solidario”.  En la Argentina, ni siquiera se ha iniciado el debate. Vale recordar que la Reforma Laboral de Milei derogó la Ley de Teletrabajo. Por otro lado, cabe señalar que el rol que la Argentina ocupa entre los telemigrantes no es necesariamente una buena noticia. Brasil cuenta con muchos más programadores, como muestran las estadísticas de GITHUB, pero menos que telemigran. Esto se debe a que ellos encuentran mejores opciones laborales en su propio país, algo que no sucede en la Argentina. Si el Estado nacional favoreciera la demanda interna, no sólo dinamizaría el sector con empleo de calidad, sino que podría mejorar su soberanía y seguridad informática, tema que dejamos para otro artículo.

1 comentario en “Telemigrantes: una nueva fracción de la clase obrera argentina”

  1. Pingback: El Aromo Tercera Época N° 13 - Vía Socialista

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *