Ianina Harari
Vía Socialista
El ataque contra la clase obrera del gobierno libertario tiene varios frentes, y en todos está avanzando. Milei logró, en pocos años, revertir conquistas obreras que la burguesía buscaba eliminar y degradar las condiciones de vida a niveles históricos. Todo ello, sin un alto costo.
Empleo y salarios
En lo que va del gobierno libertario se destruyeron 24.437 empresas registradas, lo que representa una caída de 4,8%. Se perdieron 327.813 empleos registrado, un 3,3%. La desocupación, como era de esperarse, aumentó de 5,7% a 7,5%, O sea, solo un 1,8%. La precarización creció también bajo la forma de empleo informal, que pasó del 41,4% al 43%. El empleo de monotributistas aumentó en 155.500 personas, lo que significa un 7,6%. Es decir, lo que vemos es un proceso de destrucción de empleo formal y de pasaje hacia formas de empleo más precarias. Hacia formas de contratación que permiten una mayor explotación.
Recordemos que, como señalamos a comienzos del gobierno de Milei, este es el plan del gobierno. De hecho, las reformas laborales del gobierno apuntan a profundizar esta situación. En ese sentido, se creó la figura de trabajador independiente que puede contratar hasta cinco “trabajadores independientes” más, se eliminaron multas al trabajo no registrado o deficientemente registrado, y se le quitó al trabajador posibilidades de reclamo frente al fraude laboral. Así, lo que logra el gobierno es fomentar el trabajo precario y en negro, lo que posibilita aumentar la tasa de explotación y degradar más las condiciones de trabajo.
A esto se suma un proceso de pauperización generalizado. Los salarios del sector privado formal cayeron 4,8%, mientras que en el público se acumula una caída del 18%, con algunos trabajadores más castigados como los de la administración pública nacional, cuya pérdida es cercana al 40%. Los actuales niveles salariales empujan a la búsqueda de una mayor cantidad de empleo y eso se refleja en el aumento de la cantidad de personas ocupadas que están buscando trabajo, que pasó del 15,5% al 16,5%.
Convenios libertarios
A la degradación a la que nos somete el gobierno, se suma un ataque a los convenios colectivos que aun mantenían algunas conquistas. Luego de que la Cámara del Trabajo ratificara la vigencia de la Ley de Modernización Laboral, el gobierno comenzó a implementarla. Uno de los puntos más destacados es el fin de la ultraactividad de los convenios colectivos. Se trata de un principio legal que permitía que un convenio siguiera vigente luego de su vencimiento, si no era reemplazado por otro. Así, muchos mantenían cláusulas firmadas en 1975, un momento en que se lograron convenios muy favorables para los trabajadores. La realidad es que, más allá de su vigencia, todos fueron modificados posteriormente, a partir de actas-acuerdos que fueron incorporando elementos flexibilizatorios.
Ahora que la ultraactividad llegó a su fin, el gobierno pretende obligar a que se renegocien 446 convenios colectivos y las partes tendrían un mes para comenzar las negociaciones. En principio, no todo el convenio perdería vigencia, sino solo las cláusulas “obligacionales”, es decir, aquellas relacionadas con acuerdos económicos, mientras que las “normativas”, que son las que regulan las condiciones de trabajo, se mantendrían. Aunque el decreto reglamentario abre la posibilidad de que todo sea renegociado. En particular, se tendría que renegociar lo referido a las cuotas solidarias y a un ítem que existe en algunos convenios, del que los empresarios se quejan: el aporte que las empresas tienen que realizar a los sindicatos.
Uno de los primeros convenios que se firmó, tras la aprobación de la segunda reforma laboral del gobierno fue entre SMATA y MIGOR. Se trata de un acuerdo que comenzará a tener vigencia en julio y abarca las plantas de Garín y Baradero, dedicadas a la producción autopartista de la empresa. La particularidad es que se agregó el banco de horas, que el gobierno ahora incorporó en la Ley de contrato de trabajo. El arreglo estipula un banco de 200 horas por 12 meses, con opción a prórroga, si las condiciones no mejoran. Recordemos que el banco de horas consiste en horas que la empresa paga a los trabajadores cuando los suspende y que luego deben ser retribuidas en otro momento. También puede funcionar a la inversa: que la empresa requiera que los trabajadores hagan horas extras y, en lugar de pagarlas con el plus que corresponde por hora extra, luego le da esas horas al trabajador como franco. La primera de las opciones es la más usual en la industria.
El banco de horas no es una novedad que se le ocurrió al gobierno. Existe hace décadas y es usual que se pacte en momentos de caída de la actividad, cuando las empresas necesitan suspender trabajadores. De hecho, SMATA tiene acuerdos vigentes de banco de horas en varias terminales automotrices: Ford, Toyota, Mercedes Benz y Volkswagen. Por su parte, la UOM se opone a la firma de un banco de horas con MIGOR en las plantas donde tiene la representación sindical. No obstante, el mismo sindicato había firmado un acuerdo con la empresa con banco de horas en 2020 (en Tierra del Fuego). Por supuesto que también acordó banco de horas en varios otros, como con Metalsa en 2014. Es decir, este tipo de acuerdos ya era moneda corriente y fueron homologados, o sea, aprobados, tanto por el kirchnerismo como por el macrismo. En la medida en que la crisis avance, este tipo de acuerdos serán más comunes, teniendo en cuenta que el porcentaje de empresas que está suspendiendo personal muestra una tendencia al crecimiento.
¿Hacia el abismo?
Es evidente que la ofensiva libertaria sobre la clase obrera obtuvo varias victorias estos tres años. En parte, ello es gracias a la escasa oposición que encontró por parte de los principales sindicatos peronistas, cuando no la colaboración de algunos, escenario que coincide con la actuación del peronismo en general.
La degradación de las condiciones laborales no arrancó en diciembre de 2023. Hace décadas que la de vida obrera se deteriora, a mayor o menor ritmo, pero de forma constante. Como explicamos en varios lados, las reformas laborales de Milei avanzan por el mismo camino que los cambios normativos que se instauraron en la Argentina desde la Dictadura. Estas reformas van a profundizar la tendencia hacia la precarización y pauperización de la clase obrera argentina. De fondo, lo que se profundiza es la tendencia del capitalismo a acrecentar la porción de la clase obrera que resulta sobrante para el capital. Eso solo puede frenarse con la transformación de las relaciones sociales de producción y el desarrollo de las fuerzas productivas, que solo se logra con una planificación centralizada de la economía en manos del Estado. Por eso, el socialismo es la única opción viable para revertir décadas de decadencia.
