Los límites de otra estrategia burguesa inviable
Damián Bil
El gobierno libertario entró en un pantano. Del camino pavimentado a la reelección hace pocos meses, pasó a los escándalos de corrupción dentro del gabinete y a los preocupantes datos de desempeño económico: inflación que no cede (3,4% en marzo, que podría ser peor de actualizarse la fórmula de INDEC), incremento del desempleo, caída de actividad (en febrero, -4% el índice manufacturero y -2,6% el estimador de actividad económica) y estancamiento del consumo. En esta coyuntura, voces hasta hace poco con escaso eco, pueden encontrar terreno fértil para reivindicar proyectos alternativos. Así, la idea de una estrategia industrialista, centrada en la producción que supo tener la Argentina, vuelve a resurgir: contra el consenso liberal, la reedición del “modelo productivo” relacionado con el peronismo, arraigado en experiencias supuestamente virtuosas, como la de la sustitución de importaciones.
Que se vuelva a discutir el desarrollo es algo necesario. No obstante, la apuesta detrás de estos posicionamientos tiene un déficit, vinculado al sujeto al que apuntan como motor. Veamos cómo se procesó históricamente esta trayectoria.
¿“Maduración” o techo histórico?
Los defensores de la denominada industrialización por sustitución de importaciones (ISI, 1930-76) señalan que, en esa etapa, la producción industrial habría madurado, estabilizando la dinámica estructural y atenuando las crisis. Como prueba, exhiben la evolución de las exportaciones, sobre todo de actividades de alto contenido tecnológico como “Maquinaria y equipos”, donde se alcanzaron valores récords.[1] Ese proceso habría sido abortado por el golpe militar de 1976, condenando esa posible vía de desarrollo.
Esto tiene un punto de partida atendible. Si se toman las exportaciones de industrias de cierta complejidad en el Anuario de Comercio,[2] se constata un incremento desde mediados de los ’60, con un 10% de participación en la matriz, al pico de 1973-75, cuando llegan a casi un quinto del total. Bajo la dictadura, retrocederán a poco menos del 16% de participación. Así, parecería que se gestaba una dinámica exportadora, que el golpe militar empezó a desarmar. No obstante, esto tiene dos problemas. Primero: bajo la dictadura, el valor absoluto de estas exportaciones continuó en ascenso (gráfico 1). La disminución de su participación se debió al crecimiento exponencial de las exportaciones primarias (con compradores como la URSS y China), que crecieron más rápido. En segundo lugar (más importante): el incremento del valor exportado no representó una mayor penetración de productos argentinos en el mundo, que es lo que debería suceder de existir una potencialidad real.
Repasemos los números del capítulo “Maquinaria y equipos” (que incluye maquinaria diversa y equipo de transporte): el país pasó de representar el 0,07% del comercio mundial en el lapso 1966-1972, a un 0,18% en 1973-1975; para bajar a 0,12% en 1976-1983. En los productos puntuales, en maquinaria eléctrica y aplicaciones, Argentina pasa de un ínfimo 0,05% a un no mucho mejor 0,10%, para caer luego al 0,07%. En otra maquinaria, los valores van de 0,12% a 0,23% y luego a 0,15%. Para vehículos, la evolución es de 0,05% a 0,23%, para volver a 0,11% en 1976-83. Se constata un crecimiento en el período considerado de “maduración” de la ISI, y una disminución de la participación bajo la dictadura. Pero, como vemos, son valores absolutamente marginales para las exportaciones globales, siendo incluso superados por países como Brasil o México. Con esto, es difícil sostener la existencia de una tendencia exportadora abortada por el golpe. En todo caso, ejemplo de ello es Japón, que representaba un 7% del capítulo a fines de los ’60, pero entra a la década de los ’80 con casi un quinto de las exportaciones mundiales (tabla 1).
Un problema estructural
Lo reseñado (que se repite en numerosas actividades industriales), nos permite dudar de la efectividad de las recetas desarrollistas burguesas para generar un crecimiento genuino. El problema de esta posición es que, en última instancia, y a pesar del papel que se le atribuye al Estado, las medidas de política económica apelan a la acción privada, a un empresario que no tiene capacidad de expandir las fuerzas productivas y competir de manera eficiente. El colapso de la ISI, y con ello el desperdicio de las cuantiosas transferencias de riqueza social destinadas a sostener este esfuerzo, no se debió al golpe, sino a esta limitación de base. Es decir, a la apuesta a empresarios ineficientes, incapaces de expandir la escala productiva para competir de forma adecuada. Es necesario otro tipo de desarrollismo: uno que se enfoque en un Estado con otras bases, que no regale subsidios, sino que se convierta en motor productivo, impulsando empresas propias de gran escala que puedan exportar, y de ese modo generar una base de riqueza para elevar el nivel de vida. Es necesario que el desarrollismo socialista entre al ruedo del debate.

Gráfico 1. Promedio anual de las exportaciones de productos seleccionados, en millones de dólares de 2024, por capítulo y período institucional, 1966-1983
Fuente: elaboración en base a Comercio Exterior Argentino, INDEC (1966-1983)
Tabla 1. Participación en el mundo de los principales exportadores más Argentina, Brasil y México en el capítulo 7 (“Maquinaria y equipo de transporte”), promedios por período, 1966-1983
| PAIS | 1966-1972 | 1973-1975 | 1976-1983 |
| Estados Unidos | 21,94% | 19,76% | 18,93% |
| República Federal Alemania | 19,19% | 19,74% | 18,19% |
| Japón | 9,50% | 12,46% | 15,89% |
| Francia | 6,86% | 7,72% | 7,68% |
| Reino Unido | 10,24% | 7,76% | 7,29% |
| Brasil | 0,12% | 0,31% | 0,63% |
| México | 0,13% | 0,19% | 0,21% |
| Argentina | 0,08% | 0,18% | 0,12% |
Fuente: elaboración propia en base a UNComtrade
[1]Ver Odisio, Juan y Rougier, Marcelo: “La estrategia exportadora de la industrialización por sustitución de importaciones”, Papeles de Trabajo, 23, año 13, 2019; Katz, Jorge y Ablin, Eduardo: “Tecnología y exportaciones industriales: un análisis microeconómico de la experiencia argentina reciente”; Desarrollo Económico, 65, vol. 17, 1977; Azpiazu, Daniel y Schorr, Martín: Hecho en Argentina, Siglo XXI, Bs As, 2010.
[2]Consideramos aquí en ese rubro a los sectores: “calderas, máquinas y eléctricos”, “equipo de transporte”, “hierro, acero”, “química”, “caucho y manufacturas”, “herramientas y manufacturas de metal”, “aparatos de precisión”, “vidrio y manufacturas”, “aluminio y manufacturas”.
